Según la Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, la protección civil es el servicio público que protege a las personas y los bienes garantizando una respuesta adecuada ante los distintos tipos de emergencias y catástrofes originadas por causas naturales o derivadas de la acción humana, sea ésta accidental o intencionada.

Protección Civil es prever lo que puede suceder, es prevenir para que no suceda y es planificar por si llega a suceder. Es estar preparados para poder transformar un momento de caos en un plan organizado.

Pero además, Protección Civil es saber reaccionar a tiempo, saber evitar consecuencias e intentar que las secuelas sean las menos posibles. Es estar siempre alerta, vigilar el entorno en el que te mueves, siempre pendiente de los demás no solo de ti mismo.

Protección Civil no es ser un superhéroe, no es poder, no es estatus, no es ser más que los demás, no es ganar, no es para fardar, no es suplantar las funciones de otros. No es tantas cosas que algunos quieren ser y que estropean la verdadera esencia de Protección Civil. No es necesario ser voluntario en una Agrupación y vestir el uniforme naranja para hacer protección civil en tu vida.

Protección Civil es una forma diferente de ver la vida, es algo que te hierve por dentro, que no lo puedes evitar, que forma parte de tu personalidad, que forma parte de tu manera de actuar. Es dedicarte a las demás, es proteger, es prevenir, es prever, es apoyar a los profesionales que intervienen, es ayudar en la rehabilitación después de un suceso. Protección Civil somos todos.

Protección Civil es ver cómo los demás son felices gracias a lo que tú haces, sin esperar nada a cambio. En definitiva, Protección Civil es intentar hacer un mundo mejor.

Por Julia GR, Gestora telefónica de emergencias sanitarias y profesora de Centro de Estudios Técnicos en Sanidad