Para las personas más tímidas, algunas de las siguientes estrategias se han demostrado muy eficaces para empezar conversaciones:

  1. Deshazte de la vergüenza con la técnica de la Máscara.

La Técnica de la Máscara consiste en crearse un alter ego, un personaje que te permita salir de tu realidad cotidiana para que puedas hacer y decir cosas que habitualmente no harías. De esta forma, si alguien te rechaza, puedes estar seguro de que no te está rechazando a ti, sino a tu personaje.

  1. Nunca olvides tu objetivo real.

En el momento en que tengas claro que tu meta es encontrar intereses en común para convertirlos en conversaciones, dejarás de distraerte con otros asuntos que en realidad te apartan de tu camino.

  1. Sonríe y el mundo te sonreirá.

A estas alturas todos somos conscientes del poder de sonreír, pero hay incluso estudios que confirman que el simple hecho de asentir y esbozar una sonrisa cuando te cruzas con un desconocido por la calle puede crear conexión. Por no mencionar toda la colección de investigaciones que demuestran que sonreír incrementa tu atractivo.

Esto no quiere decir que fuerces permanentemente una mueca de alegría en tu cara. No sería honesto y quedaría muy poco natural. Más que el hecho de sonreír se trata de tu actitud. Cuando te acerques a entablar una conversación por primera vez con alguien debes hacerlo desde una actitud positiva y amistosa.

  1. Prepárate el terreno con esta sencilla frase.

“¿Qué tal va el día?” “Hola, ¿cómo estás?” “Buenas, ¿qué tal todo?”

  1. Pregunta algo relacionado con la situación o lugar.

La forma más natural de empezar una conversación probablemente es hacer un comentario o pregunta sobre la situación que tú y la otra persona compartís. No por su sencillez es menos efectiva y, al fin y al cabo, es el único vínculo que tenéis antes de conoceros.

  1. Demuestra curiosidad por lo que está haciendo.

Esta estrategia no es la más adecuada si el otro no está haciendo nada especial, como esperar en una estación de autobús, pero puede ser útil en gimnasios, clubs sociales o bares. También te expones muy poco ya que tan sólo te muestras como una persona curiosa. Se trata de una forma muy segura de empezar una conversación siempre que tu actitud sea positiva y no con ánimo de crítica.

  1. Haz un cumplido y continúa con una pregunta.

Esta opción es muy útil cuando la persona con la que quieres hablar no está haciendo nada especialmente interesante, ni la situación tampoco os vincula de ninguna forma. Consiste en empezar con un cumplido genuino que predisponga a la otra persona a portarse de forma amistosa contigo (el agrado genera agrado), y luego seguir con una pregunta que dé paso a la conversación.

  1. Pide una recomendación, consejo u opinión.

Pedir opinión a alguien es tremendamente positivo para causar una buena primera impresión. A todo el mundo le gusta sentirse valorado y una de las formas más sencillas para lograrlo es solicitando una recomendación. Cuando pides consejo a alguien le estás demostrando de forma implícita que valoras su criterio, y eso es halagador. Lógicamente si no conoces a la persona tu interés no debe ser demasiado profundo.

  1. Rellena los huecos de información.

Hasta ahora hemos visto maneras bastante indirectas de empezar una conversación, pero la mejor de todas es la sinceridad explícita. Siendo sincero con lo que quieres y hacerlo evidente de entrada es probablemente la forma más natural de empezar una conversación con desconocidos. Requiere práctica, pero una vez dominada las posibilidades de rechazo son realmente bajas.

  1. Da una salida y evita el rechazo.

Finalmente, otra forma de reducir las posibilidades de que la otra persona te diga que ahora no le va bien hablar es la de proporcionarle una salida fácil. A menudo la gente se pone a la defensiva cuando un desconocido se les acerca porque no están seguros de si será muy pesado y temen no poder quitárselo de encima durante mucho rato.

Para evitar que a tu interlocutor le invada este pensamiento, dale tú mismo la salida. Esto significa que al inicio de la conversación menciones que tan sólo puedes hablar durante un breve período de tiempo porque te están esperando en otro sitio. Así le liberas de la sensación de estar atrapado contigo, y os proporciona a los dos una salida cómoda en caso de que las cosas no vayan bien.

 

Por Olga Mallorquín Rodríguez, psicóloga y profesora de Centro de Estudios Técnicos en Sanidad