A medida que crecemos y nos vamos formando nuestra propia imagen del mundo, nos llenamos de estereotipos, creencias y prejuicios que son muy difíciles de eliminar. Sin embargo, la rigidez mental no se refiere únicamente a las ideas, sino y sobre todo, al modo de pensar. La rigidez mental nos hace prisioneros, merma nuestra capacidad de adaptación, creatividad, espontaneidad y positividad. Nos ata a viejos modelos que nos impiden crecer en el plano intelectual y emocional. De hecho, las personas rígidas mentalmente son aquellas que:

– Piensan que solo existe un “modo adecuado” de hacer las cosas.

– Asumen que su perspectiva es la única correcta y que el resto se equivoca.

– No están abiertas al cambio porque este les aterra.

– Se aferran al pasado y se niegan a avanzar.

¿CÓMO ABRIR LA MENTE?:

  1. CÉNTRATE EN TUS EMOCIONES. Cuando estés tentado a rechazar de plano una idea, fíjate en cómo te sientes. Si te sientes incómodo con lo que escuchas, es probable que esa rigidez en tu forma de pensar esconda una resistencia inconsciente. Pregúntate a qué le tienes miedo. Si te respondes con sinceridad, descubrirás de muchas cosas. De hecho, mientras más miedo sientas, más te iluminará esa resistencia.
  2. ALIMENTA EL DESEO DE CRECER. La curiosidad sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tenemos a nuestro alcance para crecer como personas. En vez de aceptar las viejas ideas, pregúntate más a menudo «por qué». Cuando comienzas a cuestionarte todo lo que siempre has dado por sentado, no solo encuentras nuevas respuestas sino que descubres un mundo nuevo, mucho más vasto del que conocías.
  3.  DESARROLLA LA EMPATÍA. En algunos casos, es probable que no estés de acuerdo con las ideas, formas de pensar o actitudes de otras personas. Sin embargo, en vez de rechazarlas de plano, intenta ponerte en su lugar para comprender de dónde provienen. Si rechazas lo que no conoces o no te gusta, seguirás siendo la misma persona de antes, pero si intentas comprender al otro, habrás ido un paso más allá y habrás crecido un poco.
  4. ABRAZA LOS ERRORES. Tener cierta flexibilidad mental significa no tenerle miedo a los errores, significa estar dispuestos a aprovechar nuevas oportunidades, aunque ello implique que nos equivoquemos. Se trata de comprender la vida como un aprendizaje continuo, donde cada error no es un paso atrás sino más bien un paso adelante en nuestra evolución porque nos permite deshacernos de viejos modelos y formas de hacer ya arcaicas.
  5. NO BUSQUES LA VERDAD ABSOLUTA. La premisa más importante para deshacerse de la rigidez mental consiste en no buscar la verdad absoluta, simplemente porque no existe. Por eso, es importante no aferrarse a una sola forma de ver las cosas y mantener la mente abierta.

Por Olga Mallorquín Rodríguez, psicóloga y profesora de Centro de Estudios Ténicos en Sanidad