Desde el momento de la concepción, el bebé en formación llevará con él una carga afectiva importante que lo acompañará durante toda la vida.

Cuando la mamá está relajada, cansada, feliz o intranquila el bebé que está creciendo percibe todos sus estados de ánimo.

Los movimientos también llegan amortiguados por el líquido amniótico, que protege y mantiene al bebé en un estado antigravitatorio. Esto le permite mover todo su cuerpo, pues sus articulaciones y músculos, de no moverse continuamente, no llegarán a desarrollarse adecuadamente.

Lo más importante para el bienestar de un bebé es que se sienta rodeado del amor que le proporcionan sus padres. El niño necesita que le hablen, lo acaricien, le sonrían y sobretodo que lo quieran

El bebé, desde que está en el vientre de su madre, tiene la capacidad de sentir, ver, oír y hasta tiene preferencias del sentido del gusto

Cuando mamá se baña, canta, baila, se ejercita o se nutre es percibido por el bebé. La placenta transmite al niño hormonas y sustancias que provocan sensaciones. Así, cuando la madre tiene momentos de alegría y bienestar, las hormonas son de placer  y cuando está enfadada o asustada circulan las hormonas del estrés.

Por ejemplo, en la séptima semana de embarazo el feto puede sentir que está rodeado de líquido amniótico, su cuerpo percibe el ritmo de los órganos internos de la madre y se bambolea con sus latidos cardíacos.

En la semana veinticinco el oído del feto ya está maduro y cuando la futura madre pone en marcha la batidora el embrión se estremece en el vientre materno.

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Hay muchas actividades que estimulan al bebé en el útero y que la embarazada puede hacer regularmente y de forma intencional:

  • Ejercicios físicos que estimulen al bebé a través del movimiento de la madre
  • Cantar, bailar y escuchar música. Está demostrado que el bebé es muy sensible a la música y que estimula las zonas creativas del cerebro. Debe ser música agradable que también guste a la madre
  • Tocar ligeramente el vientre con la intención de acariciar al bebé y comunicarse con él
  • Dejar que el agua caiga sobre el abdomen cuando se baña
  • Permitir que el padre acaricie el vientre y le hable al bebé
  • Jugar con el bebé produciendo ruidos de sonajas o música suave cerca del vientre

El bebé, desde que está en el vientre de su madre, tiene la capacidad de sentir, ver, oír y hasta tiene preferencias del sentido del gusto

Cuando mamá se baña, canta, baila, se ejercita o se nutre es percibido por el bebé. La placenta transmite al niño hormonas y sustancias que provocan sensaciones. Así, cuando la madre tiene momentos de alegría y bienestar, las hormonas son de placer  y cuando está enfadada o asustada circulan las hormonas del estrés.

Por ejemplo, en la séptima semana de embarazo el feto puede sentir que está rodeado de líquido amniótico, su cuerpo percibe el ritmo de los órganos internos de la madre y se bambolea con sus latidos cardíacos.

En la semana veinticinco el oído del feto ya está maduro y cuando la futura madre pone en marcha la batidora el embrión se estremece en el vientre materno.